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¿Qué es la competencia global?

Competencia Global

Hoy en día es indudable que vivimos en la “aldea global”. Todo está interconectado y las comunicaciones instantáneas nos mantienen conectados. El resultado de la globalización ha hecho que tengamos que trabajar, educarnos, relacionarnos y compartir con personas que tienen creencias, culturas, costumbres, lenguajes, religiones y visiones distintas a las nuestras; nos enfrentamos a una competencia global.

En este mundo globalizado, que sufre constantes cambios por las migraciones o desplazamientos humanos, que es influenciado por el tráfico de productos y servicios, por el movimiento de personas e ideas, mejorar nuestro entendimiento de lo que sucede en el mundo es una necesidad urgente.

De acuerdo con Veronica Boix-Mancilla, Investigadora de la Universidad de Harvard para el Proyecto Cero, en su trabajo realizado en conjunto con Asia Society, la competencia global es tener los conocimientos, habilidades y la disposición de entender y actuar en forma creativa sobre asuntos de importancia global. Tener los conocimientos es importante, pero más importante aún es comprender muy bien esta información de manera que podamos saber cómo utilizarla. Es muy importante entender a fondo para convertirnos en competentes a nivel global.

Para convertirse en Competentes Globales, los estudiantes deben adquirir conceptos básicos, habilidades, valores, actitudes y comportamientos, que incluyen: apreciación de las diferencias culturales, capacidad de comprender y considerar múltiples perspectivas, capacidad para el pensamiento altamente crítico y analítico, comodidad con la ambigüedad o el cambio y comprender la complejidad de los problemas globales.

Los estudiantes con competencia global tienen el conocimiento y las habilidades para:

  1. Investigar el mundo

Los estudiantes competentes a nivel mundial son conscientes, curiosos e interesados en aprender sobre el mundo y cómo funciona. Hacen preguntas y se interesan auténticamente en conocer otras culturas, diferentes ideologías y otros idiomas.

  1. Reconocer perspectivas

Las personas globalmente competentes reconocen que tienen una perspectiva particular diferente a la de otras personas y que se influencian mutuamente cuando ponen sus perspectivas en contacto. Ser sensibles y empáticos es una parte indispensable para ser globalmente competentes.

  1. Comunicar ideas

Los estudiantes competentes a nivel mundial se comunican de manera efectiva, verbal y no verbalmente, con públicos diversos. Pueden hablar con personas que piensan diferente y ajustan su tono y vocabulario de acuerdo con los diferentes tipos de personas con las que se comunican. Esto incluye los diversos medios de comunicación como internet, Skype, blogs, chats, reflexionando como se pueden comunicar más efectivamente.

  1. Tomar acción

Los estudiantes con competencia global tienen las habilidades y el conocimiento no solo para aprender sobre el mundo, sino también para marcar la diferencia en el mundo. Son capaces de identificar problemas o situaciones y de encontrar soluciones. Ellos actúan inventando nuevos productos, creando nuevas formas de organizarse, escribiendo en un periódico, produciendo un video sobre un tema en particular y compartiéndolo con compañeros.

De acuerdo con la GCC (Global Competence Certificate) los estudiantes que se forman con competencias globales desarrollan las siguientes actitudes y valores:

  • Son abiertos a nuevas oportunidades, ideas y formas de pensar.
  • Desean relacionarse con los demás.
  • Tienen conciencia de sí mismos sobre su identidad, cultura, sensibilidad y respeto por las diferencias.
  • Valoran múltiples perspectivas.
  • Se sienten cómodos con la ambigüedad y con situaciones desconocidas.
  • Reflexionan sobre el contexto y el significado de sus vidas en relación con algo más grande.
  • Preguntan sobre las suposiciones prevalecientes.
  • Tienen adaptabilidad y la capacidad de ser cognitivamente ágiles.
  • Son empáticos y humildes.

La competencia global no se debe limitar a comprender el mundo que nos rodea sino también desarrollar un sentido de pertenencia al mundo, un sentido de ciudadanía global, que nos invite a actuar teniendo en cuenta otras perspectivas culturales, otras necesidades y los grandes retos que el mundo está enfrentando como el cambio climático, los grandes desplazamientos de refugiados, los diferentes tipos de gobierno, y aun las relaciones que nos suceden a diario en nuestro barrio o en nuestro trabajo, o a nuestros niños en el colegio.

La competencia global nos invita a pensar qué significa convertirnos en ciudadanos globales y en personas con mentalidad global. No necesitamos viajar por el mundo para darnos cuenta del impacto de la globalización y de las influencias de todo el mundo en nuestro diario vivir. Si comprendemos que el mundo es uno solo y que es responsabilidad de todos el compartirlo y cuidarlo, seremos mucho más conscientes de la importancia de pensar y actuar con visión global, para el bien del futuro de la raza humana.

El Gimnasio Los Caobos lleva más de 25 años desarrollando las competencias innovadoras, creativas y culturales de sus estudiantes, para que sean líderes emprendedores con una estructura de valores fundamentada en el bien común.

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¿Cómo Desarrollar el Pensamiento Crítico en los Niños?

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Todos pensamos; está nuestra naturaleza hacerlo. Pero gran parte de nuestro pensamiento, si no lo controlamos, es parcial, distorsionado, sesgado, desinformado o con prejuicios. Además, la calidad de nuestras vidas y de lo que producimos, hacemos o construimos depende precisamente de la calidad de nuestro pensamiento. Pensar mal es costoso, tanto en dinero como en calidad de vida.

El pensamiento crítico es la capacidad de analizar información para establecer su veracidad o verdad. Hoy en día, hay más información disponible de la que podríamos necesitar. El problema es que no toda esa información es precisa y puede ser muy fácil dejarse convencer por algo que no es real. Los niños, en especial, pueden creer todo lo que ven en la TV o lo que les dicen sus amiguitos.

Pensar críticamente sobre un problema significa tener una mente abierta y considerar formas alternativas de buscar soluciones. A medida que los niños crecen y se convierten en preadolescentes y adolescentes, sus habilidades de pensamiento crítico los ayudarán a emitir juicios independientemente de sus padres o de otras personas.

De acuerdo con  Marilyn Price-Mitchell, Ph.D., psicóloga del desarrollo, investigadora, miembro del Instituto de Innovación Social de Fielding Graduate University y autora de Tomorrow’s Change Makers, para desarrollar el pensamiento crítico, los niños deben creer que pensar es divertido y querer ser buenos en eso. Los buenos pensadores practican pensar, igual que los buenos deportistas practican baloncesto o fútbol.

Price-Mitchel nos enseña 5 formas para enseñarle a los niños a pensar críticamente:

  • Invítelo a SER CLARO pidiendo explicaciones y ejemplos cuando no entiende algo. Deje que el niño sepa que está bien confundirse y que puede hacer preguntas.
  • Inste al niño a SER EXACTO, para verificar si algo es cierto al investigar los hechos.
  • Anímelo a SER PERTINENTE hablando de otros temas que se refieran al problema en cuestión. Ayúdelo a mantenerse enfocado vinculando información relacionada y significativa con la pregunta que intenta responder o el tema sobre el que está aprendiendo.
  • Apoye su capacidad de SER LÓGICO. Ayúdele a ver cómo encajan las cosas. Pregunte cómo llegó a sus conclusiones y si sus suposiciones son correctas.
  • Establezca expectativas de que su hijo SEA JUSTO. Promueva la empatía en sus procesos de pensamiento. Asegúrese de que tenga en cuenta a los demás cuando saque sus conclusiones.

La Fundación para el Pensamiento Crítico nos da una breve definición: El pensamiento crítico es el arte de analizar y evaluar el pensamiento con miras a mejorarlo. También describe cómo es un buen pensador crítico:

  • Plantea preguntas y problemas vitales, formulándolos con claridad y precisión;
  • Reúne y evalúa información relevante, usando ideas abstractas para interpretarlas de manera efectiva.
  • Llega a conclusiones y soluciones bien razonadas, probándolas con criterios y estándares relevantes.
  • Piensa abiertamente dentro de sistemas de pensamiento alternativos, reconociendo y evaluando, según sea necesario, sus suposiciones, implicaciones y consecuencias prácticas.
  • Se comunica eficazmente con otros para encontrar soluciones a problemas complejos.

El pensamiento crítico es, en resumen, auto-dirigido, auto-disciplinado, auto-controlado y auto-correctivo. El pensamiento crítico es ese modo de pensar sobre cualquier tema, contenido o problema, en el cual el pensador mejora la calidad de su pensamiento al analizarlo, evaluarlo y reconstruirlo hábilmente.

Aprendiendo a pensar en forma crítica podremos evitar vivir la vida de una manera automatizada, haciendo las cosas sin analizarlas. Podremos tomar las riendas de nuestra propia vida y desarrollar las habilidades y conocimientos que nos propongamos. El pensamiento crítico nos dará muchas oportunidades para hacer nuestras vidas y las de otros más completas, más felices y más productivas. Como siempre, nuestro ejemplo, es lo que nuestros hijos aprenderán y aplicarán en sus propias vidas.

Fuentes:

http://www.criticalthinking.org/pages/critical-thinking-where-to-begin/796

https://www.rootsofaction.com/critical-thinking-ways-to-improve-your-childs-mind-this-summer/

Transformación Educativa

6 habilidades que deben tener los estudiantes del siglo XXI

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Las 6 habilidades que deben tener los estudiantes del siglo XXI

La educación está cambiando y es indudable que los estudiantes deben cambiar con ella y desarrollar habilidades especiales en el aula del siglo XXI. Estas habilidades se enfocan en las competencias requeridas para formar estudiantes intelectualmente, socialmente, culturalmente y digitalmente aptos.

ISTE International Society for Technology in Education, es una organización dedicada a ayudar a los educadores del mundo a utilizar la tecnología para resolver los problemas de la educación. Sus fundadores decidieron crear esta interesante institución cuando se preguntaron:

¿Qué pasaría si le diéramos a los estudiantes herramientas poderosas que les permitieran hacerse cargo de su aprendizaje?

¿Qué pasa si permitimos que los estudiantes sigan sus pasiones y trabajen con sus compañeros para resolver problemas?

¿Qué pasa si los maestros no dictan clase, sino que sirven como guías y colaboradores?

¿Qué pasa si dejamos que las computadoras hagan lo que mejor hacen, liberando a los humanos para crear, soñar y cambiar el mundo?

ISTE nos presenta las 6 habilidades que deben desarrollar los estudiantes del Siglo XXI:

  1. Creatividad e innovación

Los estudiantes demuestran pensamiento creativo, construyen conocimiento y desarrollan productos innovadores con procesos que utilizan tecnología.

  1. Aplican el conocimiento existente para generar nuevas ideas, productos o procesos.
  2. Crean obras originales como un medio de expresión personal o grupal.
  3. Usan modelos y simulaciones para explorar complejos sistemas y problemas.
  4. Identifican tendencias y posibilidades de pronóstico

 

  1. Comunicación y colaboración

Los estudiantes usan medios digitales para comunicarse y trabajar en equipo, para apoyar el aprendizaje individual y contribuir al aprendizaje de los demás.

  1. Interactúan, colaboran y publican con compañeros, expertos u otros, empleando una variedad de medios.
  2. Comunican información e ideas de manera efectiva para múltiples audiencias usando una variedad de medios y formatos.
  3. Desarrollan entendimiento cultural y global mediante la participación con los estudiantes de otras culturas.
  4. Contribuyen en equipos de proyectos para producir trabajos originales o soluciones de problemas.

 

  1. Investigación y fluidez de la información

Los estudiantes aplican herramientas digitales para reunir, evaluar y utilizar información.

  1. Planean estrategias para guiar la investigación.
  2. Ubican, organizan, analizan, evalúan, sintetizan y utilizan éticamente la información de una variedad de fuentes y medios.
  3. Evalúan y seleccionan fuentes de información y herramientas digitales basadas en la idoneidad para tareas específicas.
  4. Procesan datos e informan resultados.

 

  1. Pensamiento crítico, resolución de problemas, y toma de decisiones

Los estudiantes usan habilidades de pensamiento crítico para planear y realizar investigaciones, gestionar proyectos, resolver problemas y tomar decisiones informadas usando herramientas y recursos digitales apropiados.

  1. Identifican y definen problemas auténticos y preguntas significativas para la investigación.
  2. Planifican y administran actividades para desarrollar una solución o completar un proyecto.
  3. Recopilan y analizan datos para identificar soluciones y/o tomar decisiones informadas.
  4. Usan procesos múltiples y diversas perspectivas para explorar soluciones alternativas.

 

  1. Responsabilidad Digital

Los estudiantes entienden los aspectos humanos, culturales y sociales relacionados con la tecnología y practican un comportamiento ético y legal.

  1. Abogan y usan de forma segura, legal y responsable la información y la tecnología.
  2. Tienen una actitud positiva hacia el uso de tecnología que apoya la colaboración, el aprendizaje y la productividad.
  3. Demuestran responsabilidad personal por el aprendizaje permanente.
  4. Manifiestan liderazgo hacia la responsabilidad digital.

 

  1. Comprensión de las operaciones y conceptos de tecnología

Los estudiantes demuestran una comprensión sólida de conceptos, sistemas y operaciones de tecnología.

  1. Comprenden y usan sistemas de tecnología.
  2. Seleccionan y usan aplicaciones de manera efectiva y productiva.
  3. Solucionan problemas de sistemas y aplicaciones.
  4. Transfieren el conocimiento actual al aprendizaje de nuevas tecnologías.

De acuerdo con ISTE, en última instancia, no se trata tan solo de la tecnología. Se trata de cambiar la forma en que se desarrolla el aprendizaje y la enseñanza para que sea más significativo e impactante para los educadores y los alumnos de todo el mundo. Se trata de trabajar juntos para convertir lo que podría ser, en algo real.

Tendencias Educación Moderna

El nuevo papel del profesor en el modelo educativo del Siglo XXI

Profesor moderno

El profesor de un colegio tradicional, que todos conocemos, llega al salón de clase, dicta su materia y deja una tarea para el día siguiente. En caso que algún alumno se comporte mal, le puede poner un castigo o sacarlo del salón de clase. El profesor controla todo lo que sucede con el aprendizaje de sus alumnos, pues decide todo y los “buenos” alumnos hacen exactamente lo que el profesor dice, con la meta de sacar buenas notas.

El profesor tradicional asume el poder y la responsabilidad y desempeñan el papel de instructor (dictando clase) y de toma de decisiones (en lo que respecta al contenido del currículo y los resultados específicos). El profesor tradicional considera que los estudiantes tienen “vacíos de conocimiento” que necesitan llenar de información. En resumen, el profesor tradicional considera que él es quien hace que el aprendizaje se dé.

Por otro lado, el profesor que sigue el modelo educativo del siglo XXI crea una relación personal con cada uno de sus alumnos, una relación en la que hay confianza, se pueden hacer toda clase de preguntas y la información fluye en ambos sentidos. En caso de mal comportamiento de su estudiante, el profesor no lo castiga, habla con él y soluciona el problema que esté teniendo.

De acuerdo con el documento de la Universidad de Texas en Austin “A Call to Action” un informe resumido de la cumbre Redefiniendo la Formación del Profesorado para Estudiantes en la Era Digital, las principales características que debe desarrollar un profesor del siglo XXI son:

  • Facilitar e inspirar el aprendizaje y la creatividad de los estudiantes para que el máximo número de estudiantes se gradúen y prosperen en un mundo global.
  • Permitir que los estudiantes maximicen el potencial de sus experiencias formales e informales de aprendizaje, ayudándolos a manejar los recursos necesarios para suplir su propio aprendizaje.
  • Facilitar el aprendizaje en múltiples modalidades, en cuanto al tiempo, diversos lugares, diferentes recursos y medios de aprendizaje.
  • Participar como miembro efectivo de equipos de aprendizaje con un amplio nivel de conocimiento y habilidades en equipos conformados tanto por profesores nuevos y experimentados como con estudiantes.
  • Promover el uso de una variedad de herramientas digitales para mejorar la participación y el rendimiento de los estudiantes, adaptando diferentes tecnologías a cada estudiante, de acuerdo con sus necesidades individuales.
  • Crear nuevas oportunidades de aprendizaje, respetando la capacidad de contribución de cada alumno al equipo de trabajo y motivando la diversidad de preguntas e inquietudes para enriquecer el aprendizaje.
  • Usar los datos individuales de cada estudiante para mejorar la efectividad de su aprendizaje, el desempeño del colegio y el crecimiento del estudiante.
  • Ser aprendiz de por vida, desarrollándose profesionalmente y mejorando sus habilidades en una sociedad global que evoluciona rápidamente.
  • Ser educador global, empoderando a sus estudiantes a vivir y trabajar en una comunidad global, que se extienda más allá de su salón de clase, haciendo énfasis en que el conocimiento que se adquiere y las habilidades que se desarrollan están en un contexto global.

Es indudable que la información seguirá cambiando a ritmo acelerado y continuamente, y que debemos adaptarnos constantemente al mundo en el que vivimos, pero lo que creemos crucial es que los profesores logren conectarse, a nivel personal con sus alumnos para captar sus emociones y sentimientos, de manera que les ayuden a desarrollar no solamente sus mentes sino también sus corazones.

Las características enumeradas anteriormente son solo algunas de las muchas que los grandes maestros, a lo largo de la historia, han tenido y han logrado dejar una huella importante en sus alumnos.

Transformación Educativa

5 Ideas que plantean los esquemas modernos de educación

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Para todos nosotros son bien conocidos los inmensos cambios que se presentan en el mundo gracias a los avances de la tecnología y el desarrollo del conocimiento. Estos cambios se deben ver reflejados en la educación pues además de las profesiones tradicionales, que son muy importantes, nos vemos enfrentados a la necesidad de preparar a los jóvenes para que sean profesionales exitosos y ciudadanos prósperos en el siglo XXI.

En su interesante charla de TED, Tony Wagner, educador, M.A.T. y Ed.D. de Harvard University Graduate School of Education, codirector, por más de una década, del Change Leadership Group de Harvard Graduate School of Education y autor de 6 libros sobre la educación moderna, nos revela cómo la crisis de la educación no se soluciona transformándola, sino que esta debe reinventarse completamente.

Hoy en día, el conocimiento es gratis y está al alcance de todos. Ya no tiene sentido memorizar la tabla periódica o las capitales del mundo, pues en internet está toda la información. Ya no es importante qué cantidad de conocimientos tiene el alumno, sino qué puede hacer él con lo que sabe. Esto cambia completamente la visión de la educación y la pregunta clave que Wagner hace al estudiante es: ¿Tienes la habilidad y el deseo de utilizar el conocimiento que has adquirido?

Wagner enumera rápidamente las competencias claves que todos los estudiantes deben adquirir, antes de terminar la educación secundaria, no solo para conseguir un buen trabajo, sino para tener una actitud de aprendizaje de por vida y ser un ciudadano activo e informado en el siglo XXI.

  • Pensamiento crítico y capacidad de resolver problemas.
  • Colaboración y capacidad de liderazgo.
  • Agilidad y adaptabilidad.
  • Iniciativa y emprendimiento.
  • Comunicación oral y escrita efectiva.
  • Acceso y análisis de la información.
  • Curiosidad e imaginación.

Con la educación actual, no es extraño ver estudiantes recién graduados que no pueden encontrar un trabajo o que les toca emplearse en cargos por debajo de su preparación académica. Wagner plantea que la solución para el problema de la educación actual es formar innovadores, o sea, personas con la capacidad de producir más y mejores ideas para resolver problemas reales, que generen más empleos y que creen productos o servicios para proveer soluciones reales.

¿Qué se debe hacer para que más estudiantes sean innovadores?

De acuerdo con Wagner, la cultura educativa va en contravía de la formación de innovadores. ¿Por qué? Veamos una comparación entre la educación tradicional y la educación moderna que forma verdaderos innovadores:

Educación Tradicional

Educación Moderna

1

Elogia y celebra los logros individuales. Creación de equipos de trabajo que se ayudan y colaboran en todas sus tareas.

2

Especialización en la educación y el aprendizaje enseñando materias en forma aislada. Matemáticas, ciencias, historia, no tienen relación entre sí. La innovación es un proceso interdisciplinario que se basa en la resolución de problemas utilizando diversas disciplinas.

3

La cultura educativa se basa en evitar el riesgo y castigar las fallas. El estudiante debe hacer todo lo que el profesor diga con el objetivo de lograr buenas calificaciones. El mundo de la innovación se trata de tomar riesgos, cometer errores y aprender de ellos. No existe la innovación sin prueba y error, pues se aprende más de los errores que de los aciertos.

4

La cultura de aprendizaje es pasiva. El estudiante solo aprende lo que el profesor enseña. La cultura de innovación es creativa e incentiva la creación de productos reales para personas reales.

5

El estudiante es motivado con premios como elogios, regalos o dinero cuando logra buenas calificaciones. El innovador se motiva intrínsecamente, pues tiene una meta y quiere hacer una diferencia en el mundo.

 

En Colombia, un colegio que está desarrollando un modelo de educación moderna es el Gimnasio Los Caobos. Este colegio está formando a sus estudiantes como personas innovadoras, aprendices de por vida, curiosos, ávidos de adquirir más conocimientos, colaboradores, en fin, con todas las características para que se destaquen en el competido mundo que les espera en su vida adulta.

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¿Qué es la educación del siglo XXI?

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Nuestro mundo está cambiando, y para preparar a nuestros niños para este nuevo mundo necesitamos cambiar la manera en que los educamos. En el siglo 21 los educadores deben ser conscientes que la educación debe ayudar a los niños a conectarse con el mundo, a comprender los problemas que enfrenta actualmente y transformar la cultura hacia una concepción más rica de la creatividad humana y la inteligencia.

Actualmente, muchos de los empleos más solicitados no existían en el 2002, como: Estratega de Redes Sociales, Especialista en Experiencia de Usuario, Gerente de Teletrabajo, Coordinador de Cuidado de Adultos Mayores, Gerente de Sostenibilidad. Muchos de los trabajos que tendrán los estudiantes de hoy, todavía no existen y ellos utilizarán tecnologías que no han sido aún inventadas, y además tendrán que solucionar problemas que aún no han surgido. ¿Como educar a estos niños si no sabemos cómo va a ser el mundo en 10, 20 o 30 años?

De acuerdo con Sir Ken Robinson Ph.D en Educación, profesor universitario, escritor, investigador, asesor y orador, lo básico de la educación no es que los estudiantes obtengan conocimientos de un grupo de materias como matemáticas, ciencias o historia. Lo básico de la educación es el propósito que esta persigue y según él hay 4 propósitos principales:

  1. Propósito Económico: la educación contribuye con el crecimiento y la vitalidad de la economía. La educación formal en escuelas comenzó en la era industrial, con el objetivo de formar personas para el trabajo en fábricas y manufactura. Hoy en día este tipo de formación ya no funciona en esta era de la economía digital, muy lejos de la era industrial. Una de las necesidades más importantes que requieren las empresas y organizaciones es la adaptabilidad, o sea, la capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado. Si las compañías no se adaptan, desaparecen. Un ejemplo es Kodak que fue pionera en fotografía y hoy ha desaparecido. La segunda necesidad para la prosperidad de la economía es la creatividad. Cada día surgen infinidad de nuevos emprendimientos con ideas creativas e innovadoras.
  2. Propósito Cultural: El mundo es cada vez más conflictivo. Las personas tienen más información y por lo tanto pueden opinar y discutir. El sistema educativo debe enseñarles a los alumnos cómo adquirieron su cultura, por qué piensan como piensan, por qué tienen los valores que tienen, y al mismo tiempo entender y aceptar los valores culturales de otras personas. Para esto se necesita una educación que incluya las artes, las humanidades, y no solo los temas técnicos, y lo más importante es enseñarle a que acepte y aprecie la diversidad.
  3. Propósito Social: En general, existe muy poco interés y falta de compromiso con la política de los países. Cuando tenemos la oportunidad de opinar con nuestro voto, no nos tomamos el trabajo de hacerlo, por lo que los gobernantes están siendo elegidos por una minoría que si vota. Se debe enseñar a las nuevas generaciones la importancia y la responsabilidad que tenemos de participar en la vida política del país.
  4. Propósito Personal: La educación es para personas. Las personas son todas diferentes, tienen talentos especiales, intereses variados, se apasionan por diferentes cosas y tienen una gran variedad de motivaciones. Una de las principales características del ser humano es la diversidad. Cuando la educación es igual para todos, muchos se aburren y se desmotivan. En USA 30% de los estudiantes no termina la secundaria. Debemos entender que la educación es para individuos, y que debe ser personalizada.

Los niños no necesitan que los ayuden a aprender. Ellos nacen con una voracidad increíble para aprender, inclusive desde el útero ya están absorbiendo conocimientos de sus madres y del entorno que alcanzan a percibir, como su voz, el ritmo de su lenguaje, la música que escuchan. Los niños tienen un interés muy grande por aprender todo lo que ven y escuchan. Este interés se empieza a perder cuando entran al colegio. Es decir, cuando llegan a un edificio especial, con pupitres en filas y se les obliga a aprender una gran cantidad de información sin saber si están interesados o no. Los niños de todas maneras aprenden, pero la gran pregunta es cómo hacerlo mejor y más aún, si están aprovechando todo su potencial.  La enseñanza en el sistema tradicional se ha reducido a entregar información a los estudiantes.

En la educación del siglo XXI, indudablemente, el profesor necesita saber todo lo que enseña, pero más importante es que sepa como estimular, motivar y comprometer a sus estudiantes. Necesita alimentar su imaginación y fomentar su curiosidad, hacer que quieran aprender. Un gran profesor hace que sus estudiantes se enseñen a sí mismos y se involucren en su aprendizaje en forma proactiva, creando las condiciones para que todo esto suceda en su salón de clase.

Las escuelas son organismos vivos que respiran y viven de relaciones reciprocas, donde se desarrollan culturas propias, hábitos propios. La educación debe ayudar a cada niño a descubrir su talento especial y esto se logra cuando se trata a cada niño en forma personal y no como parte de un grupo. Se deben crear las circunstancias para que los talentos salgan a flote.

La educación debe cambiar el sistema lineal de educación en el cual producimos niños en grupos por edades, todos con los mismos conocimientos y con la meta de llegar a la universidad. Nos enseñaron que, si estudiamos y pasamos en una buena universidad, tendremos un buen trabajo. Hoy en día ya no funciona así. Muchas personas famosas y exitosas en sus campos de trabajo, nunca terminaron la universidad.

Hoy en día los profesores deben ser innovadores, creativos, mentores, emprendedores, motivadores, iluminadores, catalizadores. Porque preparar estudiantes para el sigo XXI no se trata solo de utilizar la tecnología o tener habilidades para una economía global. La educación del siglo XXI se debe enfocar en creatividad, conciencia cultural, resolución de problemas, innovación, compromiso cívico, comunicación, productividad, colaboración, responsabilidad, exploración, iniciativa, confianza, liderazgo. El aula de clase debe ser tan dinámica como el mundo en el que vivimos.

Hay muchas habilidades que los niños necesitarán para tener éxito en el siglo XXI. Estas son solo algunas de ellas:

  • Capacidad para colaborar, trabajar en equipo
  • Habilidades de pensamiento crítico
  • Habilidades de presentación oral
  • Habilidades de comunicación escrita
  • Capacidad para usar la tecnología
  • Voluntad para examinar asuntos cívicos y globales
  • Capacidad de realizar investigaciones para aprender sobre temas y conceptos
  • Oportunidad de conocer nuevas oportunidades de carrera

De acuerdo con sir Ken Robinson existen tres principios para que los seres humanos prosperen y dichos principios están en contravía de la educación tradicional.

  1. El ser humano es diferente y diverso. No hay dos niños iguales. Inclusive si son hermanos serán completamente diferentes. La educación tradicional cumple con las regulaciones estándar y el logro de puntajes altos en los exámenes de estado en un espectro muy angosto de conocimientos. Se enfoca en los temas que considera más importantes como las matemáticas o las ciencias, y aunque estos son importantes, no son suficientes. La educación del siglo XXI debe darles igual importancia a las artes, las humanidades, la educación física. Los niños aprenden con un currículo más amplio que les permite explorar talentos que, de otra forma, estarían ocultos.
  2. Si se puede encender la chispa de la curiosidad en un niño, aprenderá sin ningún esfuerzo pues los niños son aprendices por naturaleza. La curiosidad es una máquina de logro. Los profesores son la vida de un colegio y enseñar es una actividad creativa, que no debe limitarse a entregar información. Un gran profesor estimula, induce, compromete, es un mentor. No debe estar enfocado en preparar alumnos para exámenes ni puntajes. Estos deben ser utilizados únicamente como diagnóstico, pero no deben ser el fin último de la enseñanza.
  3. El ser humano es esencialmente creativo. Es por esto que las culturas son tan diversas y dinámicas. Tenemos imaginación y somos los creadores de nuestras propias vidas. La cultura escolar no debe tratar a todos los niños como si fueran iguales. Los profesores del siglo XXI individualizan la enseñanza y el aprendizaje, reconocen que los estudiantes son los que aprenden y les proveen las condiciones para que exploren su creatividad, su individualidad y su curiosidad.

Las condiciones para que los alumnos prosperen dependen del clima creado en su salón de clase. Este debe incluir sistemas de educación personalizados, con un currículo amplio y diverso, con profesores que estimulan e involucran a los estudiantes no solo dentro del colegio sino también afuera.

Los niños que se interesan en aprender lo hacen sin mayor esfuerzo, porque disfrutan del proceso, avanzan en la adquisición de conocimientos mucho más rápido que en el aula tradicional y descubren sus pasiones y talentos, que pueden desarrollar desde muy temprano, para ser exitosos y felices no solo en su niñez sino también en la edad adulta. Esta capacidad de fomentar el amor al aprendizaje es verdaderamente el papel de la educación en el siglo XXI.